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domingo, 7 de septiembre de 2014

¿Profesionistas Vs. profesionales?


Xibalbá

Carlos Antonio Guerrero Cuevas

Carlos Antonio Guerrero Cuevas
Ahora resulta que hay que tener doctorados en el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte para mostrar incultura, decir pendejadas, usurpar las funciones que debieran realizar periodistas de verdad e hincharse de dinero apantallando tontos e ineficaces funcionarios, legisladores y hasta empresarios.

Y en una muestra de intolerancia y prepotencia, el grupúsculo de extorsionadores que rodean al vergonzantemente renunciado de la UAC y conductor de noticieros más falsos que una moneda de 3.75 pesos, se ha dedicado a denostar a cuanto periodista no comulga con sus retrógradas y desviadas ideas.

El autor de la meme que hace alusión a un compañero de páginas, debiera tomar en cuenta que un título universitario, muchas veces comprado u obtenido gracias a favores y prebendas, no te da el nivel para realizar una actividad profesional -sobre todo el periodismo-, que muchas veces es mejor ejercido por autodidactas que se superan y capacitan constantemente, y que dan muestras de mayor ética y sentido común que los profesionistas.

Y si no lo cree usted, vea la gran cantidad de advenedizos metidos a periodistas. El memero adorador del aborigen del centro del país debiera tomar en cuenta su progenie, antes de lanzar la piedra. Documentos de sus andanzas hay hasta para aventar hacia arriba, nomás dígannos y veremos.

Recordemos un poco que el conductor del devaluado noticiero ha fustigado y señalado con dedo flamígero a quienes han incurrido en supuesto acoso sexual en la Universidad Autónoma de Campeche.

Haciendo memoria, cuando el doctor en Ciencia Política por la Universidad de Warwick, Inglaterra, y maestro en Administración Pública por el Centro de Investigación y Docencia Económica -cómo hemos desaprovechado los campechanos tan grande talento-, fungía como docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la UAC, tuvo un ligero affaire amoroso en esa escuela.

Nada de importancia. Nada más que ese desliz con una de sus alumnas dio al traste con su original matrimonio, y le llevó, poco tiempo después, a contraer segundas nupcias con su pupila. ¿Cómo lo ve usted, onírico, onánico y ficticio lector, lectora o lo que sea? Harto interesante, ¿no?

Es decir, ¿maestrías y doctorados nos otorgan el permiso moral y ético para incurrir en esos bochornosos actos? ¿Y por esos grados académicos tenemos el derecho de lapidar a quienes acusamos de la misma irregularidad, aunque no se compruebe fehacientemente el hecho?

¡Vaya! Hay dos pesas y dos medidas del maestro, para obtener jugosos contratos del gobierno, legisladores y hasta de empresarios, como asesor.

¿Recuerdan ustedes las denuncias mediáticas de que algún (os) legisladores se habían pirateado iniciativas de otros compañeros diputados federales y senadores de su mismo partido y de otros de ideologías diferentes?

Pues, ¿quién creen ustedes que fue el autor del plagio? ¿Lo imaginan? Sí, acertaron, el conductor con problemas odontológicos.

¿Y sabían ustedes cuál es y ha sido el monto de sus percepciones en el Gobierno del Estado, por ejemplo en la Secretaría de Desarrollo Social y Regional?

Lo dejamos de tarea. Pero antes de abandonar el tema, veamos su pomposa autodescripción en el portal del flamante Centro de Estudios de Derecho, Democracia y Desarrollo -del cual nos ocuparemos en futuras entregas:

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Warwick, en Inglaterra; y Maestro en Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE). Se ha desempeñado como Director de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Campeche; y como profesor invitado en la Universidad Estatal de Utah, El Colegio de la Frontera Sur, la Universidad Autónoma de Santo Domingo en la República Dominicana, entre otras instituciones académicas. Se especializa en análisis de políticas públicas en materia de evaluación del desempeño de la administración pública, gobiernos locales, análisis de implementación de políticas públicas de combate a la pobreza, de educación, de política costera, y de la perspectiva de género en el sector público..

Fuente: El Sur, columna Xibalbá, domingo 7 de septiembre de 2014

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