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viernes, 16 de agosto de 2013

Candidaturas independientes

Víctor Manuel Collí Ek *

“Obedézcase pero no se cumpla”, esa fórmula famosa creada en el derecho castellano del siglo XIV, que se utilizaba para salvaguardar la Auctoritas del Rey, pero que en la práctica significaba la no aplicación de una ley creada por él, en beneficio de fueros o libertades locales, parece que aun sigue siendo letra viva en el derecho constitucional mexicano.

Observar que una vez más, la ley fundamental mexicana, nuestra Constitución es obedecida pero no cumplida, marca quizá la supervivencia de una costumbre política no justificada y peligrosa en nuestro país, máxime cuando se trata de respetar los derechos de los ciudadanos, quienes somos la razón de ser del Estado.

El 9 de agosto de 2012, fue publicada una reforma a la Constitución mexicana, la llamada “Reforma Política”, en donde se dieron figuras novedosas, la más significativa fue la inclusión de las “candidaturas independientes”, derechos políticos fundamentales, respetando con esto muchos compromisos nacionales, internacionales y el desarrollo en favor de la persona y su participación democrática.

La reforma en comento señalaba: “Poder ser votado para todos los cargos de elección popular...los ciudadanos que soliciten su registro de manera independiente”, esto tiene una aplicación nacional, solo que la propia reforma dio a las entidades federativas el plazo de “no mayor a un año” para hacer sus leyes locales y permitir la efectividad de esta medida. El plazo se vencía el 10 de agosto pasado, como se puede ver de una cuenta rápida.

¿Qué pasó? Algunas entidades federativas cumplieron con la consigna, el Estado de México, por ejemplo, mientras que otras, no lo hicieron, Campeche entre ellas. Para las primeras se obedeció y cumplió, para las segundas, simplemente no.

En el desenvolvimiento político estatal, el desarrollo y defensa de los derechos de las personas deben ser la finalidad de aquél, por un lado, y por el otro, una de las maneras en las cuales, este desarrollo político se legitima es en la convivencia democrática sana.

Lo anterior se entiende porque en democracia la vida política, como sabemos, tiene su esencia en la escucha y participación de todos los miembros de la sociedad, todas las ideologías, cosmovisiones, costumbres, algo que se garantiza, entre otras cosas, con la participación no solo de los partidos políticos, sino de todos aquellos que no desean pertenecer a uno, pero quieren intervenir activamente, que es lo que significa ser un candidato independiente.

La reforma que comentamos tiene esto en mente. Lo triste es que cuando hay entidades federativas que no cumplen con esta disposición constitucional, están lesionando gravemente los derechos de las personas y con esto la democracia misma de su territorio.

Quizá por eso es que en el reciente encuentro “Candidaturas independientes. Desafíos y propuestas”, realizado en Cuernavaca este 9 de agosto, los magistrados del Tribunal Electoral más alto del país se vieron en la necesidad de afirmar inclusive que ante la falta de disposiciones estatales, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la

Federación se vería en la necesidad de desarrollar lineamientos para las elecciones venideras, para aquellos estados que no obedecieron los términos de la Constitución mexicana.

Si bien es importante indicar, por ejemplo que Campeche no cumplió, lo es igual señalar que se presenta una oportunidad más, para que nuestro Estado muestre su compromiso con sus representados, con la democracia, con los derechos fundamentales, con los ciudadanos en general. Porque algo es seguro, el progreso de un país no pasa por la negación de los derechos de sus personas, más bien se trata de proyectarlos, garantizarlos, robustecerlos.

Fuente: Tribuna

* Víctor Collí Ek es autor del libro Historia de las Instituciones Jurídicas de Campeche

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