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martes, 19 de abril de 2011

Intervención de la Dip. Patricia Verónica Acosta Canul,

“2011
Año del Ciento Cincuenta Aniversario de la
Institucionalización del Poder Legislativo del
Estado de Campeche”


Patricia Verónica Acosta Canul
Buenos días tengan todos los aquí presentes;

Presidente de la Mesa Directiva:

Honor a quien honor merece. Toda aquella persona que aliente la inclinación de las generaciones presentes y futuras por el gusto y práctica de la buena lectura, contribuye a formar individuos pensantes, críticos y reflexivos, con identidad cultural.

Un día como hoy pero de 1998, murió en la Ciudad de México uno de los más grandes y prolíficos mexicanos, me refiero a Octavio Paz Lozano, quien se distinguió, y se distingue como poeta, escritor, ensayista y diplomático.

Al recibir el Premio Nobel dijo: “Sólo si se renace entre nosotros el sentimiento de hermandad con la Naturaleza, podremos defender la vida”.

Esta frase es el llamado a nuestra dignidad humana como epicentro de nuestra existencia, donde el ser humano está integrado con armonía al contexto de la sencillez a la reflexión profunda. Así fue, y es, Octavio Paz.

En 1990 la Academia Sueca cedió a Octavio Paz el máximo galardón de las letras, el Premio Nobel de Literatura, por “la apasionada obra literaria de amplios horizontes, moldeada por una inteligencia sensual y un humanismo íntegro”, titulada “El Laberinto de la Soledad”.

Específicamente en esta obra, Octavio Paz puntualizó: “La mentira política se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente; el daño moral ha sido incalculable y alcanza a zonas muy profundas de nuestro ser. Nos movemos por la mentira con naturalidad. Durante más de cien años hemos sufrido regímenes de fuerza, al servicio de las oligarquías feudales, pero que utilizan el lenguaje de la libertad. Esta situación se ha

prolongado hasta nuestros días. De ahí que la lucha contra la mentira oficial y constitucional sea el primer paso de toda tentativa seria de reforma”.

Ahora debemos preguntarnos delante de la grandeza intelectual y humanista de Octavio Paz, ¿y nosotros como sociedad estamos abonando para la formación de niños y jóvenes con capacidad de comprender y analizar?, ¿qué acciones estamos realizando para ubicar nuevamente al libro, a la literatura, como nuestros mejores amigos?

Que en cada página nos transporta en el pasado, nos ubica en el presente y nos hacen añorar o temer el futuro.

Yo creo, y todos creemos aquí, los que estamos aquí presentes, que la lectura tiene que ser, porque siempre lo ha sido, un medio para poder comunicarnos; es un medio que hemos ido perdiendo, no sabemos si por gracia o desgracia de la tecnología.

Tenemos que acercarnos más a nuestros niños, a nuestros jóvenes; tenemos que hacer y formar gente, personas, individuos, con la capacidad de reflexionar, criticar, criticar de manera constructiva, los hechos, los momentos históricos que nos toca vivir en los diferentes ámbitos de nuestra vida.

Y cada vez que tengamos la oportunidad de poder hacer mención de cualquier escritor o poeta que esté legándonos una parte importante de nuestra historia, tenemos que hacerlo a viva voz, gritarlo, para que sepan nuestros jóvenes que hay gente que ha escrito y que ha sido feliz aportándonos muchas situaciones de la vida, que en su momento fue fantasía en su mente, pero que plasmados en un libro vienen a ser una realidad para todos nosotros.

Por lo tanto, me permito pedirles, solicitarle al presidente de la Mesa Directiva, no un minuto de silencio, un minuto de aplausos, porque las palabras son voz, las palabras son luz. Si nos concede esa oportunidad, un minuto de silencio para Octavio Paz Lozano. Perdón, un minuto de aplausos, fuertes, como él se lo merece.

Intervención de la Dip. Patricia Verónica Acosta Canul,

“2011
Año del Ciento Cincuenta Aniversario de la
Institucionalización del Poder Legislativo del
Estado de Campeche”


Patricia Verónica Acosta Canul
Buenos días tengan todos los aquí presentes;

Presidente de la Mesa Directiva:

Honor a quien honor merece. Toda aquella persona que aliente la inclinación de las generaciones presentes y futuras por el gusto y práctica de la buena lectura, contribuye a formar individuos pensantes, críticos y reflexivos, con identidad cultural.

Un día como hoy pero de 1998, murió en la Ciudad de México uno de los más grandes y prolíficos mexicanos, me refiero a Octavio Paz Lozano, quien se distinguió, y se distingue como poeta, escritor, ensayista y diplomático.

Al recibir el Premio Nobel dijo: “Sólo si se renace entre nosotros el sentimiento de hermandad con la Naturaleza, podremos defender la vida”.

Esta frase es el llamado a nuestra dignidad humana como epicentro de nuestra existencia, donde el ser humano está integrado con armonía al contexto de la sencillez a la reflexión profunda. Así fue, y es, Octavio Paz.

En 1990 la Academia Sueca cedió a Octavio Paz el máximo galardón de las letras, el Premio Nobel de Literatura, por “la apasionada obra literaria de amplios horizontes, moldeada por una inteligencia sensual y un humanismo íntegro”, titulada “El Laberinto de la Soledad”.

Específicamente en esta obra, Octavio Paz puntualizó: “La mentira política se instaló en nuestros pueblos casi constitucionalmente; el daño moral ha sido incalculable y alcanza a zonas muy profundas de nuestro ser. Nos movemos por la mentira con naturalidad. Durante más de cien años hemos sufrido regímenes de fuerza, al servicio de las oligarquías feudales, pero que utilizan el lenguaje de la libertad. Esta situación se ha

prolongado hasta nuestros días. De ahí que la lucha contra la mentira oficial y constitucional sea el primer paso de toda tentativa seria de reforma”.

Ahora debemos preguntarnos delante de la grandeza intelectual y humanista de Octavio Paz, ¿y nosotros como sociedad estamos abonando para la formación de niños y jóvenes con capacidad de comprender y analizar?, ¿qué acciones estamos realizando para ubicar nuevamente al libro, a la literatura, como nuestros mejores amigos?

Que en cada página nos transporta en el pasado, nos ubica en el presente y nos hacen añorar o temer el futuro.

Yo creo, y todos creemos aquí, los que estamos aquí presentes, que la lectura tiene que ser, porque siempre lo ha sido, un medio para poder comunicarnos; es un medio que hemos ido perdiendo, no sabemos si por gracia o desgracia de la tecnología.

Tenemos que acercarnos más a nuestros niños, a nuestros jóvenes; tenemos que hacer y formar gente, personas, individuos, con la capacidad de reflexionar, criticar, criticar de manera constructiva, los hechos, los momentos históricos que nos toca vivir en los diferentes ámbitos de nuestra vida.

Y cada vez que tengamos la oportunidad de poder hacer mención de cualquier escritor o poeta que esté legándonos una parte importante de nuestra historia, tenemos que hacerlo a viva voz, gritarlo, para que sepan nuestros jóvenes que hay gente que ha escrito y que ha sido feliz aportándonos muchas situaciones de la vida, que en su momento fue fantasía en su mente, pero que plasmados en un libro vienen a ser una realidad para todos nosotros.

Por lo tanto, me permito pedirles, solicitarle al presidente de la Mesa Directiva, no un minuto de silencio, un minuto de aplausos, porque las palabras son voz, las palabras son luz. Si nos concede esa oportunidad, un minuto de silencio para Octavio Paz Lozano. Perdón, un minuto de aplausos, fuertes, como él se lo merece.