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domingo, 29 de marzo de 2009

Entre murallas

Tres días para conocer la ciudad de fachadas coloridas. Sal de sus murallas y descubre la magia tejida por sus artesanos y la selva que dominaron los mayas


Jessica Servín jessica.servin@eluniverssal.com.mx
El Universal
Domingo 29 de marzo de 2009

Cuando se ha regresado de Campeche la temperatura del cuerpo sigue a 32 grados centígrados. En la memoria te queda el sabor de los antojitos recién servidos y una especie de enamoramiento se cuela en las sensaciones y no hay poder que pueda detenerlo. ¿Qué le viste? te preguntan, y el resumen cabe en sus más de 50 mil kilómetros cuadrados de superficie.

Es la ciudad protegida por sus murallas, por paredes de roca grisácea que hacen juego con el rosado y naranja de sus casas. Sólo ahí, sabes que 72 horas no serán suficientes y que tendrás que sacarle el mayor provecho al fin de semana.

En reconocimiento

Son las 10:50 horas. Hace unos minutos que el avión aterrizó. Vas rumbo al hotel, ahí dejarás tus maletas para estar más cómodo e iniciar las actividades.

Lo primero es hacer una caminata de reconocimiento y el primer punto será el Baluarte de Nuestra Señora de la Soledad, el tercero y más grande (2 mil 344 metros cuadrados) en construirse. Data de 1690 y se edificó para proteger la aduana. Su interior resguarda el Museo de las Estelas Doctor Román Piña Chan, donde está una muestra permanente de las estelas mayas encontradas en la zona; justo frente a esta construcción está la Plaza de la Independencia, de calles adoquinadas y desde donde sale un tranvía que recorre todo el centro, cada hora desde las 9 horas (30 pesos por persona).

Toma la calle 10, paralela a la plaza, y ve a los Portales Revolución, antiguamente fueron el Hotel Cuauhtémoc, el primero de la ciudad, de arquitectura de tipo toscana y arcos festoneados. Ésta también fue la Casa de don Pedro Sáinz de Baranda, originario de la ciudad y defensor de la marina.

¡Ya son las tres!

Tu instinto te empuja a La Parroquia, en la calle 51, el restaurante emblema de la ciudad.

Papadzules, panuchos… Todos los antojitos que quieras, pero no dejes de probar la crema de coco. Y si de beber se trata, visita una de las cantinas como la de El Rincón Colonial, que se ubica frente a la Puerta de Tierra, la antigua entrada principal de la ciudad y donde se sirve el poc chuc (carne de puerco asada con jitomate), acompañado de una cerveza.

Lo siguiente será decidir si continúas con el tour de los fuertes o baluartes, o dedicar el resto del tiempo a las compras.

Vigilantes permanentes

Uno de los más visitados es el Fuerte de San Juan, ya que formó parte de la gran muralla que corría desde la Puerta de Tierra. Es único en su tipo en el país al estar hecho de cantera y sascab.

La obra se ejecutó en mampostería y por sus tres garitones (arcos de tipo militar) se le considera una obra maestra de la ingeniería. Se llega por la calle 59, su construcción data de 1698 y posee una área de 890 metros cuadrados.

El siguientes es el de San Francisco con mil 342 metros cuadrados de extensión. Fue edificado en el siglo XVII.

Exhibe una muestra permanente de museografía sobre piratas. Ambos abren de lunes a viernes de 9 a 16 horas.

De creación campechana

Si optaste por las compras, ve a la Casa de las Artesanías, en la calle 10. Encontrarás portalápices, plumas de palma, cerámica, sillas, vestidos, sombreros de jipijapa, huipiles y tapetes tejidos con fibras vegetales. La casa, cuenta con cafetería y abre de lunes a sábado de 9 a 20 horas.

Si tienes tiempo visita el Ex Templo de San José, justo en la calle 63, donde se localiza el primer faro de la ciudad.

Para cerrar el día como se debe: la Cenaduría Los Portales, se llama así porque sólo abre a la hora de la cena.

Aquí se sirven tamales en su versión campechana y especialidades regionales como el pibipollo, jamón claveteado y típicas bebidas como el agua de chaya con piña y lima, o agua de horchata con coco.

Se ubica en los Portales de San Francisco, en el Barrio San Francisco.

Entre murallas

Tres días para conocer la ciudad de fachadas coloridas. Sal de sus murallas y descubre la magia tejida por sus artesanos y la selva que dominaron los mayas


Jessica Servín jessica.servin@eluniverssal.com.mx
El Universal
Domingo 29 de marzo de 2009

Cuando se ha regresado de Campeche la temperatura del cuerpo sigue a 32 grados centígrados. En la memoria te queda el sabor de los antojitos recién servidos y una especie de enamoramiento se cuela en las sensaciones y no hay poder que pueda detenerlo. ¿Qué le viste? te preguntan, y el resumen cabe en sus más de 50 mil kilómetros cuadrados de superficie.

Es la ciudad protegida por sus murallas, por paredes de roca grisácea que hacen juego con el rosado y naranja de sus casas. Sólo ahí, sabes que 72 horas no serán suficientes y que tendrás que sacarle el mayor provecho al fin de semana.

En reconocimiento

Son las 10:50 horas. Hace unos minutos que el avión aterrizó. Vas rumbo al hotel, ahí dejarás tus maletas para estar más cómodo e iniciar las actividades.

Lo primero es hacer una caminata de reconocimiento y el primer punto será el Baluarte de Nuestra Señora de la Soledad, el tercero y más grande (2 mil 344 metros cuadrados) en construirse. Data de 1690 y se edificó para proteger la aduana. Su interior resguarda el Museo de las Estelas Doctor Román Piña Chan, donde está una muestra permanente de las estelas mayas encontradas en la zona; justo frente a esta construcción está la Plaza de la Independencia, de calles adoquinadas y desde donde sale un tranvía que recorre todo el centro, cada hora desde las 9 horas (30 pesos por persona).

Toma la calle 10, paralela a la plaza, y ve a los Portales Revolución, antiguamente fueron el Hotel Cuauhtémoc, el primero de la ciudad, de arquitectura de tipo toscana y arcos festoneados. Ésta también fue la Casa de don Pedro Sáinz de Baranda, originario de la ciudad y defensor de la marina.

¡Ya son las tres!

Tu instinto te empuja a La Parroquia, en la calle 51, el restaurante emblema de la ciudad.

Papadzules, panuchos… Todos los antojitos que quieras, pero no dejes de probar la crema de coco. Y si de beber se trata, visita una de las cantinas como la de El Rincón Colonial, que se ubica frente a la Puerta de Tierra, la antigua entrada principal de la ciudad y donde se sirve el poc chuc (carne de puerco asada con jitomate), acompañado de una cerveza.

Lo siguiente será decidir si continúas con el tour de los fuertes o baluartes, o dedicar el resto del tiempo a las compras.

Vigilantes permanentes

Uno de los más visitados es el Fuerte de San Juan, ya que formó parte de la gran muralla que corría desde la Puerta de Tierra. Es único en su tipo en el país al estar hecho de cantera y sascab.

La obra se ejecutó en mampostería y por sus tres garitones (arcos de tipo militar) se le considera una obra maestra de la ingeniería. Se llega por la calle 59, su construcción data de 1698 y posee una área de 890 metros cuadrados.

El siguientes es el de San Francisco con mil 342 metros cuadrados de extensión. Fue edificado en el siglo XVII.

Exhibe una muestra permanente de museografía sobre piratas. Ambos abren de lunes a viernes de 9 a 16 horas.

De creación campechana

Si optaste por las compras, ve a la Casa de las Artesanías, en la calle 10. Encontrarás portalápices, plumas de palma, cerámica, sillas, vestidos, sombreros de jipijapa, huipiles y tapetes tejidos con fibras vegetales. La casa, cuenta con cafetería y abre de lunes a sábado de 9 a 20 horas.

Si tienes tiempo visita el Ex Templo de San José, justo en la calle 63, donde se localiza el primer faro de la ciudad.

Para cerrar el día como se debe: la Cenaduría Los Portales, se llama así porque sólo abre a la hora de la cena.

Aquí se sirven tamales en su versión campechana y especialidades regionales como el pibipollo, jamón claveteado y típicas bebidas como el agua de chaya con piña y lima, o agua de horchata con coco.

Se ubica en los Portales de San Francisco, en el Barrio San Francisco.